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Antonio Buitrago: "Los tomates del Fatego son puro sabor ciezano"

Cieza.es | 19 de mayo de 2017 a las 13:01

Ingrediente esencial de la cocina veraniega, los tomates se paladean en recetas como el gazpacho o el pan restregado con su pulpa, o simplemente partidos con sal, un chorrito de aceite de oliva y un puñado de olivas y tápenas. En ningún otro momento del año los tomates se encuentran en mejor sazón. ¿Cuáles son los mejores de Cieza? Posiblemente los cultivados en la huerta del Fatego.

Cercada por el horizonte de la Atalaya y el fluir del río Segura, el paraje del Fatego es un pedazo de tierra muy fértil. Este lugar abrazado por el río, cuya cinta de agua delimita la huerta tradicional de Cieza, es un vergel. De ahí proceden las 'hortalizas del pueblo', que tienen fama entre las mejores. Son las berenjenas, calabacines, habas, pimientos, palas de acelga, lechugas, pepinos, cebollas y tomates.

Quienes restringen la agricultura ciezana a los melocotones o a las nectarinas se equivocan. En muchos huertos y bancales se cultiva una amplia variedad de verduras. Son la base de la cocina ciezana popular, sabores de toda la vida con productos de la tierra. Es el caso de los tomates madurados en la mata, propios del verano, de tonalidades rojas y con vetas verdosas.

Antonio Buitrago García 'El Nene' (Cieza, 1936) es un veterano agricultor, un hombre de natural apacible y amable, casado y con tres hijos. Lleva toda la vida en el campo y conoce los secretos del mejor tomate. Decir que está hecho un chaval es, a todas luces, exagerado, pero por la forma en la que se afana a diario en sus ocho tahúllas del Fatego, todavía tiene muchas ganas por hacer las cosas bien y sacar adelante sus tierras.

"El tomate de aquí es muy carnoso, aromático y de gusto penetrante. Es un producto cultivado de la misma forma que se ha hecho siempre y no tan arrebatadamente como se hace ahora en los invernaderos. También tengo tomates tipo pera, el típico murciano, perfectos para untarlos en el pan. Lo que cultivo es para consumo familiar", explica este septuagenario ciezano que posee la sencillez y la afabilidad propias de la gente de pueblo.

Hoy en día cualquiera puede plantar una tomatera. Que salga buena, es otra historia. En su opinión, hay tres elementos que hacen que los tomates del Fatego sean excepcionales: la tierra, que tiene mucha "fuerza"; el agua de la zona y el clima. Otro de los secretos es la ausencia de tratamientos fitosanitarios. Si durante el invierno los tomates de cámara, insípidos y encorchados, decepcionan por su sabor y textura, los madurados en verano son "especiales".

Dice que el Lycopersicum esculentum constituye uno de los ingredientes más destacados de la cocina estival. Acostumbra tomarlo solo o en ensalada, pero también acompañado de olivas de Cieza y trozos de salazón. Añade que la campaña se extiende entre julio y agosto, "porque es cuándo más rinden las tomateras. Le pasa como a otra verdura autóctona, la berenjena del Fatego, que necesita mucho calor".

Los años pasan, pero han tratado bien a Buitrago. La agricultura sacó lo mejor de él. 'El Nene' se ríe y rememora que una vez él se dedicó a arrancar esparto. Criado en el Maripinar en la finca de Manuel Amorós, emigró a Francia en busca de una vida mejor y volvió con ahorros suficientes para comprar sus propias tierras. "Antes se podía vivir de esto, ahora no", sentencia.

De la vida -la suya cuenta 77 años- ha dicho que es, para él, "una continua relación con la tierra. No entiendo cómo otros compañeros de mi edad se retiraron hace tiempo y no echan de menos el campo". Pese a haberse jubilado hace tiempo, no es capaz de resistirse a la tentación de pasar la mañana en el Fatego. "Para mí no es una obligación sino una devoción. Si me quitan este ratico, me muero".