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Pedro Rodríguez de primera mano

Cieza.es | 4 de octubre de 2012 a las 20:12

Lo complicado es intentar explicar a los profanos las dimensiones investigadoras y humanas de Pedro Rodríguez Pérez (Cieza, 1912-1963), uno de los mayores científicos que dio la España del siglo XX. La hija del histólogo ciezano lo hizo este miércoles guiando la visita por la exposición en el Museo de Siyâsa.

A los cien años del nacimiento de Pedro Rodríguez, el insigne médico sigue siendo un personaje de perfiles difusos para muchos ciezanos, habiéndose centrado el interés por su figura en la condición de último discípulo de Santiago Ramón y Cajal. Afortunadamente, los aspectos humanos se encuentran reflejados con notable acierto en los actos programados con motivo del centenario de su nacimiento.

La visita guiada, amena y didáctica, que hizo Purificación Rodríguez, licenciada en Medicina y Cirugía, por la exposición dedicada a su padre con el título 'Pedro Rodríguez Pérez y la Escuela Histológica Española', adquirió rasgos reveladores cuando afirmó que "él sí fue profeta en su tierra y que solo le falta el reconocimiento de la escuela de Tello".

Fue una buena forma de introducir a una treintena de personas en dos aspectos indisolubles de la personalidad de Rodríguez Pérez, su labor científica y su compromiso humano y social. Con una muestra de este calibre, que se acerca al público de una forma didáctica, Purificación no se limitó a relatar los contenidos expuestos sino que despertó la curiosidad de los visitantes por saber más.

Resulta curioso descubrir cómo un hombre de semejante talla intelectual coleccionaba autógrafos de las personas con las que se relacionaba. También llama la atención conocer algunos de los episodios más lamentables de su existencia. Y es que pagó por sus ideas políticas. O que en 1934, a sus 21 años de edad, publicó su primera comunicación científica en el Congreso Nacional de Sanidad.

Se le suele comparar con otros grandes investigadores de la Escuela Histológica Española por su importante producción científica a la que dedicó 32 años de su vida. Sin embargo, la comunidad científica española debió agradecerle la envergadura de su esfuerzo. Tenía una inagotable curiosidad por la ciencia y llegó a alcanzar un extraordinario saber en los campos de la neuroanatomía y la microbiología.

La exposición, que ocupa las dos salas del Siyâsa, se apoya en paneles informativos para explicar el contexto social y científico en el que le tocó vivir al insigne histólogo ciezano. Incluye documentos, publicaciones, diplomas y títulos, cartas, objetos personales y fotografías que ayudan a comprender no solo la talla intelectual sino también la sorprendente personalidad del homenajeado. Y es que su talento y su insaciable curiosidad intelectual lo llevaron a cultivar otras facetas.

La visita guiada que condujo Purificación Rodríguez por la exposición del Siyâsa contó, entre otros, con la presencia de Pedro Marset, catedrático emérito de Historia de la Medicina de la Universidad de Murcia; Bartolomé Martínez, representante de la Fundación Los Álamos; Manuela Fernández, directora del colegio Pedro Rodríguez; Joaquín Salmerón, director del Servicio Municipal de Museos, y familiares del histólogo ciezano.


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