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Cuando la hepatitis C irrumpió en la vida de Pedro Pérez

Cieza.es | 26 de julio de 2012 a las 22:31

Su caso personal es uno de los doce recogidos en 'Voces de la enfermedad silenciosa. Testimonios de la hepatitis C', una publicación editada por la Federación Nacional de Enfermos y Trasplantados Hepáticos (FNETH) para que otras personas con esta misma patología puedan verse reflejadas. Lo mucho que aún queda por concienciar a la sociedad y apoyar a los afectados puede tener su punto de partida ahora, precisamente aprovechando que este sábado se conmemora el Día Mundial contra la Hepatitis.

A Pedro Pérez (Cieza, 1960) se le ha puesto cuesta arriba la vida por culpa de una enfermedad que puede pasar desapercibida: la hepatitis C. En la fase aguda sólo un 5 por ciento tiene un cuadro típico de cansancio, falta de apetito, coloración amarillenta de la piel u orinas oscuras. Otros pasan la enfermedad como si fuese una gripe o, incluso, sin enterarse. Cuando le diagnosticaron en noviembre de 2010 que tenía esta patología, sintió caérsele el mundo encima: "El diagnóstico fue como una losa, incluso los primeros días me costaba conciliar el sueño; era miedo a lo desconocido".

Cuando abandonó la consulta de su médico de cabecera no era consciente de hasta qué punto había cambiado su vida. En pleno shock emocional, dio la espalda a la realidad y no se planteó ningún tratamiento hasta casi un año después. "Intenté continuar con mi vida, sin asumir la enfermedad aunque sí estaba preocupado", explica. Le costó tomar conciencia de la enfermedad, más que como algo que se debe eliminar lo más rápidamente posible, como un camino que conduce a la integridad.

Apenas unas semanas antes del diagnóstico, este encofrador de estructuras de hormigón hacía una vida totalmente normal. Su día a día era el de cualquier otro de sus compañeros de profesión. Trabajaba en la construcción y achacaba el cansancio al esfuerzo físico que conlleva. "Llegó un momento en que me sentía muy cansado y coincidió con una época en la que estaba parado. Esto me pareció extraño y me puse en manos de mi médico".

Ahora Pérez, que ha suspendido el tratamiento por su mala tolerancia, tiene depositadas muchas esperanzas en una nueva terapia farmacológica. "Creo que va a dar buenos resultados puesto que los datos de la última analítica son alentadores, ya que la carga viral ha descendido considerablemente".

Pérez se muestra prudente a la hora de hablar de la infección y dice no entender cómo contrajo el virus. "Me dijeron que pude haberlo contraído por unos tatuajes que me hice durante la mili". Por ello, pide más ayuda a las autoridades sanitarias para la detección precoz de esta enfermedad. Opina que "una analítica cuesta un solo euro frente a los 120.000 de un transplante de hígado".

Este ciezano que vive en la calle del Barco tiene una hepatitis C crónica con un 80 por ciento de posibilidades de curación, pero también ánimo de lucha, buenos médicos -los del Hospital de Lorenzo Guirao- y muchísimo afecto, el de su familia. En este sentido, asegura que "mi mayor apoyo emocional ha sido y es mi mujer".

Lo que tiene muy claro es que quiere contar lo que le ha sucedido para lanzar un mensaje de concienciación y optimismo. "No quiero que esto sea un drama. A mí me ha ayudado mucho conocer la experiencia de otros enfermos. Sé que puedo llevar una vida normal, pero siempre debo estar en guardia porque puedo curarme aunque los anticuerpos permanecerán".

Pedro cuenta su historia en el Balcón del Muro convencido de que "cuanta más información se dé, mucho mejor". Ajeno al interés que ha despertado su testimonio recogido en el libro editado por la FNETH, agradece a José Ángel Sánchez, presidente de la Asociación Murciana de Trasplantados (ADEMTRA), la posibilidad brindada para hacer público su caso. Y es que da así un paso más en su lucha contra esta enfermedad.