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Sobre la protesta de los hosteleros de Cieza: "Estamos desamparados, y en estas circunstancias tan duras el apoyo debería ser total"

Cieza.es | 12 de febrero de 2021 a las 11:56

Con resignación, al principio; con esperanza renovada, después, los hosteleros de Cieza se congregaron este jueves, por séptimo día consecutivo, para protestar por una situación que no entienden. "Te cierran el bar y después te las tienes que componer tú mismo. Es un despropósito. Si me cierras, me ayudas ¿o no?", apostillaba el dueño de un bar indicando con el dedo el lema del cartel. "Es tan triste ver la poca ayuda que tiene el sector. Estamos desamparados, y en estas circunstancias tan duras el apoyo debería ser total", aseveró una joven camarera. Con todo no es lo más criticado. La falta de ayudas directas concita unanimidad entre los damnificados. Es una petición desesperada porque saben que no pueden aguantar más sin tener ingresos.

Muchos llegaron a la Esquina del Convento como cada día a la hora fijada para hacer llegar su reivindicación y otros desde las inmediaciones de la concentración mostraban su adhesión. A pesar de las situaciones personales que atraviesan tras el cierre de sus negocios, y conscientes de lo que está en juego, los hosteleros pusieron de manifiesto la situación de crisis en la que está sumido el gremio. Después de un pronunciamiento tan claramente desesperado no es posible imaginar qué más podría hacer la hostelería para conseguir que se atiendan las reclamaciones. "Lo estamos pasando muy mal, porque no tenemos ingresos", reconocía a este medio de comunicación uno de los congregados intentando medir sus palabras para no decir un exabrupto.

En lo que coincidieron todos es en la necesidad de que sean las administraciones públicas las que solucionen esta situación "dramática" de una vez por todas. "A nadie que esté en sus plenas capacidades se le puede ocurrir que el cierre de la hostelería pueda hacerse sin ningún tipo de contrapartida para las familias que comemos de ello. Me encuentro arropado gracias a mis compañeros, pero siento una indignación indescriptible al pensar en la incertidumbre que ha caído sobre mi familia". Así se expresaba un padre de cuatro hijos momentos antes de comenzar la protesta. Y es que hay situaciones personales imposibles de pasar desapercibidas. Alguno incluso reconoció que ha llegado a pedir dinero a familiares y amigos para salir de apuros.

Cae el mediodía y, entre los aplausos que se adueñan de la Esquina del Convento al acabar la protesta, el panorama parece más optimista. Estas personas volverán a concentrarse hasta el 21 de febrero, entre las 12.30 y 13.00 horas, para llamar la atención sobre la agonía de sus negocios, convencidos de que el plan ideado por las administraciones públicas para apoyar la hostelería es insuficiente frente al impacto de la pandemia del coronavirus. Por ello, insisten en que necesitan ayudas directas a fondo perdido como las aprobadas en otros países europeos. "Los hosteleros no somos más que nadie, pero tampoco menos que nadie", una reivindicación para la que reclaman el apoyo y la comprensión de sus vecinos.