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Juan el Toleja, el peluquero que quiso ser torero, rememora los principales episodios de su vida

Cieza.es | 18 de septiembre de 2020 a las 11:40

Imprecisos. Ahí recae el encanto de los recuerdos, simples imágenes sin lógica casual. Sin embargo, el paso del tiempo es un factor de inteligibilidad decisivo. Que nada se comprende si no reposa. En los recuerdos evocados por Bartolomé Marcos hay, pues, un sentimiento de gratitud, pero sobre todo, y una vez presentado el libro 'Juan el Toleja. Un ciezano irrepetible', lo que transmiten es el deseo de recuperar la trayectoria y de situar la figura de este popular vecino en el lugar que se merece por derecho propio. Pero si el biografiado tiene una pasión, no hay duda de que esta se halla en el mundo del estilismo, tanto en la peluquería como en la barbería, donde ha encontrado el reconocimiento público que su dilatada carrera merecía. Por si alguien no lo sabe o no lo recuerda, Juan Rodríguez Juliá (Cieza, 1945) quiso ser torero en una época en la que sin duda sucedieron algunas de las cosas más estimulantes que hayan ocurrido jamás en la localidad.

La presentación realizada por el que fuera catedrático de Lengua y Literatura en el IES Diego Tortosa es el fruto de observar a sus vecinos. Y es que conoce a su entorno más próximo a la perfección. Cabe recordar que Marcos fue el encargado de escribir las reseñas biográficas del catálogo de la exposición '50 ciezanos de mi tiempo. Fotografías de Fernando Galindo' (Museo de Siyasa, 2009). Él, además, sabe mirar y traspasar esa mirada al papel. Así le ha salido una colección de reflexiones y retratos sobre la azarosa vida de Rodríguez. Son demasiadas meditaciones de una época que ya solo tienen presente los que la vivieron. Sus memorias repasan las vivencias de juventud, pero también recuerda las dificultades de no poder ejercer su principal vocación, las alegrías y lo reveses. Pero tanto en su oficio como en su vida privada, el Toleja ha sido un hombre independiente y decidido que rompió moldes. Todo lo cuenta de una manera sencilla y directa, pero con una sinceridad rondada por el humor y el amor.

El libro, escrito a modo de novela autobiográfica, evoca todo aquello con amenidad, apoyándose además en fotografías del archivo familiar. En palabras del presentador, "es la vida de un simpático chulo de pueblo, como el mismo se define, cuya mirada transcurre entre dos mundos: el que él deseaba y el real". Hay mucho humor, y amor; extraordinarias anécdotas, que chirrían y, a la vez, conmueven. Y está relatado con ese gusto por los detalles mínimos, pero determinantes. "Tuve a la mismísima Sara Montiel sentada en mi bragueta junto a mi mujer en una actuación de feria en la sala El Gato Azul", rememora divertido. Y es que tuvo mucho éxito entre las mujeres. Su picardía con las féminas es legendaria. Sin embargo, asegura que "se cortó la coleta cuando conoció a su esposa: "Josefina es la mujer de mi vida. Me enamoré de ella bailando, porque yo he sido muy buen bailarín, la canción 'Mis manos en tu cintura' de Salvatore Adamo". Fruto de esos cincuenta años de feliz matrimonio son sus cuatro hijos.

Si la intensa vida de este 'ciezano irrepetible' se encuentra de por sí entre las más singulares, el relato de Isidoro Candel la convierte además en literatura sobre una vida más allá de los límites de la época. Allá en los desvanes más dormidos de la memoria todavía permanecen muy vivos los recuerdos de la infancia: "Yo era hijo del solar de doña Adela". Siempre tuvo la sensación de pertenecer a otro lugar. "Como quería tener mercedes, mujeres y dinero de joven quería ser torero", asegura el protagonista, que no duda en admitir que "no he toreado, pero soy torero" con la excepción puntual del salto al ruedo espontáneo e individual en varias plazas como La Desada, "lo que me acarreó momentos inolvidables. En el momento en que empezaba a ser famoso por razones que él rechazaba, hacía peinados y de los buenos cuando él no lo imaginaba. Esto ocurría en 1963 cuando decide establecerse como peluquero al poco tiempo de regresar de hacer la mili en el Cuartel de Artillería de Murcia.

Después de la introducción de Marcos que estuvo acompañado por Luis Carlos Roldán en la terraza exterior de la Biblioteca Municipal Padre Salmerón, empezó la intervención del biografiado, que era sin duda la parte que todos los asistentes esperaban con más ilusión. Juan el Toleja acabó su alocución envuelto en un éxito inusitado, extraño. Dio en la diana del tiempo. El Toleja de siempre pero más intimo y cercano. Una biografía que trasciende a esta "persona y personaje en sí mismo" -según el presentador- de 75 años para adentrarse en la saga de peluqueros que es hoy en la que sus cuatro hijos han heredado el gusto por este oficio. Al protagonista le hizo una ilusión indescriptible, profunda. Ayer parecía felicísimo ante amigos, familiars y clients de toda la vida. Una prueba de la generosidad y de la fidelidad de los ciezanos. Una de esas pruebas de cariño a las que una persona como él se ve obligado a responder.