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Literatura, libertad y juventud en el epicentro de las turbulencias políticas de la Transición española

Cieza.es | 19 de octubre de 2019 a las 13:16

Para algunos las revistas literarias son losas y para otros tablas de salvación. ¿Qué fue para el poeta Ángel Almela su participación en la aparición de El Caimán (1976-1978), promovida por un grupo de jóvenes ciezanos como evidente plataforma de contestación social? Fue sobre todo una forma de colmar las ambiciones juveniles de libertad de alguien que amaba la poesía por encima de todas las cosas. Con curiosidad se acerca el lector a una publicación editada por el Grupo de Literatura La Sierpe y el Laúd con la elegancia y el cuidado que caracterizan siempre a su trabajo. El ensayo, premiado con el primer accésit en el Certamen de Textos Ciezanos 'Memorial Mariano Camacho 2018', se lee extraordinariamente bien tanto por nuevos lectores como por los ya familiarizados con la célebre revista.

El lugar y el momento no podían ser más idóneos: fue en el Club Atalaya Ateneo de la Villa, creado para aglutinar las ansias de libertad de los ciezanos a finales de los años sesenta, donde tuvo lugar la presentación del libro 'Conjurar el miedo con la palabra. El Caimán, una revista literaria en la Transición, en Cieza' de Ángel Almela. Y de igual forma que este lugar reflejó el principio de un sendero que conduciría a la restauración de la democracia, el tema de este trabajo de investigación "va más allá de lo puramente literario al surgir en un tiempo de efervescencia social, política y cultural que ya es historia de este país". Desde la proximidad de una geografía común y un legado histórico, el ateneo reunió este viernes al propio autor de la obra junto a la escritora Rosa Campos y al poeta Francisco Pino.

En la presentación Almela evocó aquellos días de libertad y miedo, de cómo la literatura fue su tabla de salvación y reflexionó sobre la situación social de la época. "Bajo mi punto de vista es un libro necesario porque recoge un trabajo de memoria sobre un hecho cultural producido entre 1976 y 1978. Es una fresca e innovadora visión de la literatura en el ámbito local, que supuso una particular forma de dar salida a los numerosos gritos de libertad que en aquellos años se daban desde distintos frentes. Por consiguiente, El Caimán constituyó un hecho importante en la vida de la sociedad ciezana, por más que en aquel momento la irrupción de una revista literaria no se percibiese sino como algo de poca relevancia. Pero, y por encima de todo, lo que importa es describir su relato como un gran legado vivencial, el de unos jóvenes que aprendieron a sentirse libres".

En sus escasas ochenta páginas vale tanto esta publicación por los retales de memoria autobiográfica como por las valoraciones literarias sobre los contenidos publicados en los tres números aparecidos en septiembre de 1976, abril de 1977 y febrero de 1978. "Un total de cincuenta y cinco trabajos aparecieron en la revista. Son obras muy dignas. El primer número se convirtió en un homenaje al poeta Miguel Hernández, mientras que el segundo estaba enfocado a la denuncia y crítica asociadas la falta de libertad. Sin embargo, el último ejemplar tenía un tono más poético en todos sus contenidos". Por ello, 'Conjurar el miedo con la palabra' es una gran manera de acercarse a los contenidos de la desaparecida revista desde un punto de vista literario y a las personas que la hicieron posible en unos tiempos convulsos para alcanzar la libertad, la necesidad de literatura o la amistad.

También es un homenaje a las personas que impulsaron "esta fresca e innovadora visión de la literatura en el ámbito local": Jesús Alejandro Salmerón, Félix Abellá, Lorenzo Guirao, como miembros fundadores, junto a Diego Montesinos, Manuel Egea, Mariano Marín-Blázquez, Francisco Pino, Pascual Lucas y el propio Ángel Almela. "Su herencia y legado es claro porque, si algo tuvo el proyecto de El Caimán, fue su virtud de ser semillero, de señalar un camino, que germinaría muy poco después con el nacimiento del Grupo de Literatura La Sierpe y el Laúd". Y es que este colectivo literario cumplirá cuarenta años de trayectoria en 2020. De ahí que sus resposnables no hayan querido pasar la oportunidad de incluir este trabajo de investigación en la colección Ediciones La Sierpe y el Laúd. Cabe destacar que la portada del libro ha sido diseñada por la artista Ana Almela.

Una etapa política y social de cambios a través de una revista literaria, esa memoria colectiva que puede crear otra percepción de la historia. El trabajo de investigación de Almela analiza la esencia de este proyecto cultural, con un estudio del contexto en el que se desarrolló, en la Transición española, y de los acontecimientos, algunos de carácter extraordinario, que tuvieron lugar en la Cieza de 1976 a 1978, además de exponer las circunstancias en las que la revista nació, así como la identidad de sus responsables. Quizá el libro no va lleno de protagonistas de primera fila, pero sin duda cuenta mucho de manera elíptica, en breve, de lo que fue un modo particularmente libre de entender la vida intelectual y literaria, la de un grupo de jóvenes ciezanos, pero sobre todo la del auténtico protagonista final de una corta etapa.