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Emoción colectiva para arropar la tradicional bajada de la Virgen del Buen Suceso

Cieza.es | 9 de septiembre de 2019 a las 12:16

Y pensar que todo empezó con la actualización de los estatutos de la Hermandad de la Virgen del Buen Suceso. Corría un 8 de septiembre de 1957 cuando se institucionalizaba el traslado de la patrona de Cieza, "ofreciéndole el siguiente domingo una solemne función religiosa y concluyendo el tercer domingo del mes con su retorno en romería al santuario" según documenta e historiador ciezano Alfredo Marín Cano. De aquel primer modesto inicio surgió un día muy señalado para la mayoría de lo vecinos. Hoy, visto el multitudinario recibimiento, la bajada de la 'virgencica' no deja lugar a dudas: esa herencia cultural permanece más viva que nunca.

Lo mismo que el pasado 15 de agosto con el traslado procesional de San Bartolomé, ayer, en Cieza, se volcaron con la llegada de la Virgen del Buen Suceso en una tarde festiva para los vecinos. Calles abarrotadas, trajes huertanos y emoción colectiva que refleja el cumplimiento largamente esperado de un deseo. Eran las siete de la tarde. Como cada 8 de septiembre a la misma hora desde hace sesenta y dos años, cientos de personas aguardaban la llegada de la venerada patrona en las inmediaciones del Puente de Hierro. A todas ellas había que sumar las que llegaban acompañándola a pie desde su santuario.

En un día tan especialmente señalado, festividad de la Virgen, la esperaban, como es costumbre, una amplia representación de la Corporación Municipal, con el alcalde Pascual Lucas a la cabeza, quien estuvo acompañado por el presidente de la Junta de Hermandades Pasionarias de Cieza, Joaquín Diego Gómez; la presidenta de la Hermandad de San Bartolomé, Gema Sánchez, y el párroco de la iglesia de la Asunción, José Antonio García. El acompañamiento de autoridades se completaba con una representación de los mandos de la Policía Local y del Puesto Principal de la Guardia Civil.

Después de recibir la más cálida de las acogidas, con los máximos honores municipales y religiosos, la sagrada imagen tomó dirección hacia el casco antiguo de la ciudad. La bajada de la patrona cobró otro año más relevancia por el significado que esta cita, organizada por la Junta de Hermandades Pasionarias, tiene para los ciezanos. Junto a los cientos de devociones también hubo bailes interpretados por el Grupo de Coros y Danzas de Cieza. De nuevo zaragüelles, refajos y muchos claveles rojos y blancos. La Banda Municipal de Música, dirigida por Ginés Martínez, cerraba este despliegue colorista de alegría y devoción.

Con vítores y gritos como '¡Viva la patrona de Cieza!', los ciezanos recibieron su llegada a la iglesia de la Asunción en medio del ruido ensordecedor de una traca, pero el momento más emotivo se vivió cuando la venerada imagen hizo su entrada en el templo. La plaza Mayor se emocionó al verla atravesar el atril de la basílica, donde permanecerá hasta que vuelva a encontrarse con los ciezanos el 22 de septiembre, coincidiendo con la tradicional romería. El colofón de la tradicional bajada de la patrona de Cieza lo puso la celebración de una misa en honor, con ofrenda de flores.