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Folclore del mundo a pie de calle

Cieza.es | 18 de agosto de 2019 a las 12:44

El Paseo es la calle mayor de Cieza, donde caminar, mirar y ser mirado o donde sentarse a ver qué pasa. A lo largo de sus trescientos metros lineales de zona peatonal la vida fluye y, a veces, se detiene. En un momento dado, el rimo monocorde de unos tambores y los cánticos en tagalo se hacen más vivos. Es como si nos hubieran transportado a otro tiempo, porque lo que en este momento acontece debe haber variado poco, respecto a lo que se interpretaba hace siglos. En medio, bailarines entusiastas, indumentarias exóticas, pero también guitarrones mexicanos, zampoñas, castañuelas, colorido, calor, confraternización. Hombres, mujeres, niños y ancianos en singular y festiva amalgama: folclore del mundo a pie de calle. El desfile de los grupos invitados, con las pinturas cerámicas del pintor Pepe Lucas de fondo, es una de las señas de identidad del Festival Internacional de Folclore en el Segura.

Comenzó este viernes el XXXI Festival Internacional de Folclore en el Segura con una actuación al alcance del gran público, con ocasión del Mercadillo de los Pueblos. Lo mismo que este sábado por la tarde por el centro de la ciudad, con un pasacalles de los grupos invitados. Aceras repletas de gente y una emoción colectiva que refleja el apoyo y el afecto de una ciudad a los Coros y Danzas de Cieza.

Los cuerpos de baile de la Compañía Nacional de Danza Folclórica (México), el Ballet Folclórico de La Paz (Bolivia), La Fiesta Filipina Dance Troupe (Filipinas), la Asociación de Coros y Danzas de Ingenio (Gran Canaria) y el Grupo de Coros y Danzas de Cieza, en calidad de anfitrión, desplegaron toda su riqueza artística. No cabe duda de que la estampa ofrecida era un verdadero regalo para los sentidos.

El rostro feliz de Jesús Saorín al concluir el acto de homenaje a las naciones era la prueba evidente de que el programa transcurría con normalidad. Le gustó al presidente del Grupo de Coros y Danzas de Cieza cómo se desarrolló el desfile, como también puso buena cara después del discurso institucional pronunciado por la concejala de Cultura, Melba Miñano.

El escenario elegido para la izada de banderas bajo los acordes de sus respectivos himnos nacionales fue la Esquina del Convento junto a la Biblioteca Municipal Padre Salmerón, edificio municipal anejo a la antigua iglesia de San Joaquín y lugar donde se registra una intensa vida cultural y social a lo largo de todo el año. Precisamente, con este acto emotivo cargado de simbolismo se dio paso a la sesión central del festival.

Sólo hay una cosa capaz de mejorar el buen sabor de boca que deja el festival. Después de una intensa agenda de tres días, siempre queda tiempo para acercar el folclore a los ancianos de la residencia Mariano Marín Blázquez. Y es que, como bien los responsables de este evento, la denominada 'Tarde solidaria de folclore' se ha convertido ya en un símbolo no sólo para los Coros y Danzas de Cieza, sino para el resto de grupos invitados.