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Arroz y alubias con tocino y morcilla para inaugurar los nuevos locales del comedor social de Piedras Vivas

Cieza.es | 14 de junio de 2019 a las 10:15

El presidente de la Asociación Piedras Vivas, Mariano Caballero, siempre ha tenido a gala decir las cosas como son, y como las piensa. Está profundamente convencido de que eso es lo que los vecinos demandan de las personas que están al frente de entidades sin ánimo de lucro. Y así lo hace de nuevo esta semana coincidiendo con la entrada en funcionamiento del comedor social tras su traslado a la calle Nueva, en la que defiende ante los lectores del portal municipal la necesidad de ayudar al sostenimiento de este servicio destinado a las personas más desfavorecidas de la localidad. "Ayudar y ofrecer es el camino a adecuado". Caballero hizo balance de una gestión marcada por la generosidad de la sociedad y el esfuerzo "titánico" de los voluntarios, a la que aseguró que "el compromiso de cada vez más personas va a dar sus frutos". Es un apoyo que siempre viene bien, pero sobre todo en tiempos tan difíciles como los presentes.

Era un traslado anunciado, pero aun así ha pillado a más de uno por sorpresa. El comedor social ha puesto un punto y seguido a su trayectoria de más de tres años en la calle Mesones. Una etapa fructífera que ha dejado un total de 56.542 menús repartidos hasta el pasado 7 de junio. "Han sido más de tres años de andadura en el servicio a los demás en un local cedido por la generosidad de nuestras hermanas Clarisas a las que queremos agradecer tal gesto hacia esta asociación y hacia los más necesitados", explica el sacerdote.

Caballero terminó este lunes un proceso personal que había empezado hace varios meses cuando en una asamblea de la Asociación Piedras Vivas se puso sobre la mesa la necesidad de ampliar las instalaciones del comedor. La junta directiva se ofreció a trabajar por los distintos proyectos en tiempos "nada fáciles" en los que cualquier ayuda es siempre bien recibida. "El pasado 10 de junio comenzamos en nuestro nuevo local situado en el número 30 de la calle Nueva, con mucho más espacio para comer estas personas y una zona de espera antes de ser atendidos".

Con poco espacio, peores condiciones para atender a las personas y más presión asistencial. Así llevaban meses trabajando voluntarios como Francisco Barceló o Manolo Medina, quienes auguran un futuro más esperanzador para los próximos años en los nuevos locales. "Este local nos permitirá poner en marcha otro proyecto que tenemos en estudio llamado 'Tinajas de Piedra'. Su objetivo no es otro que proporcionar a niños y adolescentes el apoyo y los recursos necesarios para su integración social y familiar a través de actividades y talleres, especialmente apoyo escolar".

Miriam Marín y Paco Salinas, al igual que otros muchos voluntarios de la cocina, llevan tiempo volcados en los fogones, intentando capear el temporal de las restricciones. Ni la falta de recursos, ni el incremento del número de comidas a servir, ni las dificultades para obtener alimentos, les han frenado en su empeño de preservar la calidad de sus platos. "Aprovechamos la oportunidad por si hay alguien que se quiera animar y hacerse voluntario, porque hay muchas maneras de colaborar en la medida de sus posibilidades y por el tiempo que quieran", comentaban.

Cabe recordar que llevan repartidos casi de 57.000 comidas a lo largo de más de tres años de actividad en el municipio. Y es que permite que cada mediodía se proporcione una media de 80 menús. Como el servicio de comedor funciona de lunes a viernes, los fines de semana se facilitan alimentos no perecederos de primera necesidad. Las cifras del total de menús repartidos hablan por sí solas: 8.298 en 2016, 14.578 en 2017 y más de 19.000 en 2018. En los últimos meses era imposible atender en el propio comedor de la calle Mesones y se optó por repartir diariamente en táperes las raciones para que las familias necesitadas se las lleven a sus hogares.

Por si no fuera suficiente lo dicho anteriormente, además del comedor social, la Asociación Piedras Vivas desarrolla otro proyecto denominado 'Contigo', a través del cual se presta un servicio de acompañamiento y respiro familiar dirigido a pacientes ingresados en el Hospital de la Vega-Lorenzo Guirao, especialmente, aquellos que se encuentran en situación de dependencia. "Somos una sociedad solidaria y los ciezanos podemos dar ejemplo de ello", apostillaba uno de los voluntarios. Su trabajo altruista y ejemplo ha hecho mejor a Cieza. Sin ellos, esto no sería posible.