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Música para ir de museos

Cieza.es | 20 de mayo de 2019 a las 10:10

Si la 'X' señala el lugar del tesoro en un mapa, la mayor X de Cieza debería marcar el Museo Siyâsa. Sus tesoros arqueológicos siguen despertando admiración al cabo de los años y hacen enorgullecer a los ciezanos el esfuerzo desplegado a fin de conservar y difundir este legado para futuras generaciones. Es uno de los cinco lugares que los vecinos de Cieza tienen como refugio para el alma. Son espacios donde el paso del tiempo parece reflejarse en cada rincón de sus salas y donde cada vez más personas sienten un especial interés por visitarlos. Tres municipales -Museo Siyâsa, Museo Molino de Teodoro y Centro de Interpretación del Folclore- y otros dos de titularidad privada -Museo del Esparto y Casa Museo de la Semana Santa de Cieza- son motivos más que suficientes para celebrar el Día de los Museos, que reta a los ciudadanos a pensar en estos equipamientos culturales de otra manera. Estar en una jornada de puertas abiertas hace revisar de arriba abajo el concepto de lo patrimonial. Y es que cuanto más consigamos valorar el patrimonio que nos rodea, menos gusto encontraremos en destruirlo.

Atraídos por la amplia oferta programada por la Concejalía de Museos, el publico se encontró este sábado en la localidad con una variada gama de actividades, obligadas visitas a exposiciones temporales y las actuaciones que aguardaron a los amantes de la música. En la calle San Sebastián, al abrigo del Museo Siyâsa y Casa Efe Serrano, el profesor Antonio Francisco Villa dirigió por la mañana la orquesta del Conservatorio de Música Maestro Gómez Villa. También hubo buena lírica por la noche en ese mismo lugar a cargo de Big Band.

Visitar de noche algunos de los museos más importantes de la ciudad como el del Esparto, inconfundible por su patrimonio tan cabalmente conservado que aporta un testimonio excepcional sobre la Cieza de buena parte del siglo XX, o el de la Semana Santa de Cieza, lugar de peregrinación obligatorio para los amantes de los desfiles procesionales declarados de interés turístico nacional. Fueron algunos de los lujos que la Noche de los Museos ofreció y que le otorgaron méritos para reeditar el éxito del año pasado.

Otro de los espacios que cautivaron a los visitantes fueron los relacionados con el arte y el folclore. La primera propuesta estuvo marcada por las esculturas, pinturas e instalaciones artísticas en plena calle gracias a Casa Efe Serrano. Y la segunda propuesta, la del Centro de Folclore, acercó al público a sus instalaciones, con iniciativas que sirvieron de inspiración al Grupo de Coros y Danzas de Cieza como fue su espectáculo costumbrista 'La casa de la tía Motas'.

Para los que quisieron retroceder aún más en el tiempo, la Noche de los Museos ofreció la posibilidad de realizar una visita distinta al resto, como es la subida a la torre campanario de la basílica de la Asunción. Una sensación de intimidad impregna la ermita de San Bartolomé, una construcción rezumante de historia. Quiera o no, uno acaba en el Conjuratorio, una sala singular tan unida a la historia de los ciezanos a lo largo del tiempo. En cuanto se atisbaba una tormenta que amenazara las cosechas, los vecinos corrían para conjurarla.

Más allá de esos lugares de obligada referencia, la celebración alcanzó a la mayor herencia de la huella andalusí. Quien recorra sus salas probablemente experimente una sensación única. La de contemplar la historia de Siyâsa, agradecido por esos momentos por la labor de arqueólogos y técnicos municipales que recuperaron su patrimonio, y más consciente que nunca de cuán urgente es preservar esos enclaves y los tesoros que encierran. A todo ello se sumaba una visita teatralizada por parte de El Creadero Teatro.

El museo municipal de la calle San Sebastián no deja de ser noticia: el pasado 12 de mayo cumplió veinte años. Ejemplo de los que debería ser un espacio cultural para su deleite, conservación y divulgación, fue creado en 1999. Gracias a la labor de sus responsables y personal municipal, el Siyâsa recuperó parte de su patrimonio y se convirtió en un centro museístico de primer orden, una escala obligatoria para ciezanos y visitantes. Sin duda, ayer por la tarde fue un acierto toparse con la ceremonia del té organizada por Voluntarios de Siyâsa.


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