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La Asociación Piedras Vivas se prepara para abrir un nuevo comedor social más amplio y mejor dotado

Cieza.es | 8 de mayo de 2019 a las 12:49

Ángeles necesarios. No son cocineras. No son ayudantes de comedor. Son voluntarios de la Asociación Piedras Vivas de Cieza. Gracias a su generosidad y a la de su formación como manipuladores de alimentos ayudan a dar de comer, a ofrecer una mano tendida y a salvar esperanzas. Si hay algo en lo que todos los ciezanos están de acuerdo es en la función social del comedor, que muy pronto ampliará y mejorará su servicio en unas nuevas instalaciones. Lo que es una magnífica noticia. Y es que no dejan de llegar personas necesitadas. El orgullo de ser ciezano se hace más grande cuando se trata de contar entre sus vecinos con la solidaridad y los valores que habitan en los corazones de estos voluntarios que trabajan al servicio de los más desfavorecidos. En estos tiempos nada fáciles hay que vivir sin buscar reconocimiento de ningún tipo, defendiendo el interés de los últimos, que no son otros que los más débiles.  

La Asociación Piedras Vivas había depositado muchas esperanzas en el comedor social, uno de sus proyectos más importantes. Después de tres años de funcionamiento, los resultados han desbordado las previsiones, incluidas las más optimistas. Pero "la importancia de la labor realizada va mucho más allá del volumen", como dijo hace unos meses su presidente, el sacerdote Mariano Caballero, durante un balance que hoy se antoja menor. Hasta ahora el comedor social se ha centrado en un pequeño local cedido por las monjas clarisas en la calle Mesones. La directiva de la asociación ya ha iniciado labores de acondicionamiento del nuevo local que muy pronto abrirá sus puertas en la calle Nueva.

La noticia llega en un momento clave para una asociación laica que se ha granjeado el respeto y la admiración de la sociedad ciezana. Se trata de una entidad sin ánimo de lucro en el sentido más estricto: hasta el último céntimo se invierte en alimentos y equipamiento necesario. Embarcarse en una iniciativa como esta significa, como muy bien sabe la Asociación Piedras Vivas, entrar en un ciclo de solidaridad que parece no tener fin: ir siempre en pos del sueño. Y en buena parte hay que agradecer esta nueva situación a las aportaciones de la gente y el empuje altruista de los voluntarios. Nada más admirable ni más necesario hoy en día.

¿Para qué va a trasladar la ubicación del comedor social de la calle Mesones a la calle Nueva? Para mejorar el servicio de los usuarios del mismo mediante la ampliación de comedor y las instalaciones destinadas a la cocina y el almacén. El local actual quedó en gran medida pequeño. Hace unos meses la directiva de la asociación propuso una solución: un proyecto colosal que proporcionaría unas instalaciones más amplias y cómodas a todos sus usuarios. "En tres años hemos pasado de 22 a aproximadamente un centenar de usuarios y en bastantes ocasiones a los 120, adaptándonos de momento a las necesidades de espacio que tenemosen la calle Mesones", explican.

La Asociación Piedras Vivas lleva repartidos más de 45.000 comidas a lo largo de más de tres años de actividad en el municipio. Y es que permite que cada mediodía se proporcione una media de 80 comidas. Como el servicio de comedor funciona de lunes a viernes, los fines de semana se facilitan alimentos n operecederos de primera necesidad. Las cifras del total de menús repartidos hablan por sí solas: 8.298 en 2016, 14.578 en 2017 y más de 19.000 en 2018. Así lo recoge la memoria 2017/2018 hecha pública por una asociación que se ocupa de lo que no se quiere ocupar nadie.