Ayuntamiento

El Santísimo Cristo del Consuelo regresa por fin a su ermita cargado de promesas

Cieza.es | 6 de mayo de 2019 a las 13:30

Al atardecer, la plaza queda atrapada por la gente que es testigo de la belleza y el fervor religioso de tan preciado momento. El repique de campanas marca la hora esperada. De pronto, del dorado atrio de la basílica de la Asunción sale el Santísimo Cristo del Consuelo bajo los acordes del himno nacional. Primero se detiene para colocarse de espaldas al consistorio. Luego avanza hacia la esquina que da a la calle San Pedro y se para de nuevo. Los pétalos de rosas llueven como bendiciones desde la torre campanario. Después se gira para enfilar la calle Cid y contempla al gentío con la mirada de consuelo absoluta. Con su cabeza caída sobre el lado derecho, su faz despierta sentimientos a la vez dulces y amargos en el corazón de los ciezanos, pero sobre todo proyecta esperanza sobre ellos. Entonces, como cediendo a un impulso, alza de nuevo el paso y se pone en marcha, para reavivar la profunda fe que subyace en la tradición. En Cieza, el Día de la Cruz adquiere otro significado. No en vano son 400 años de presencia del Santo Cristo del Consuelo entre los ciezanos.

La lluvia caída este viernes por la tarde empañó el que iba a ser uno de los actos religiosos más esperados del Día de la Cruz: el traslado procesional del Santísimo Cristo del Consuelo, previsto para las 18.30 horas. Apenas unos minutos después de acabar la misa en la basílica de la Asunción, el presidentede la cofradía José Balsalobre anunció que el parte meteorológico daba lluvia hasta las ocho de la tarde y, por tanto, se cancelaba la procesión de la venerada imagen. Estaba previsto que la presidiera el alcalde Pascual Lucas, y que asistiera una amplia representación de la Corporación Municipal. Sí pudo celebrarse, al menos, el viernes por la mañana en el Ayuntamiento de Cieza el acto del ciezano ausente. Como cabría esperar, y tras el aplazamiento, vecinos y visitantes cumplieron este domingo con la tradición.

Transportada por el viento por el viento infinidad de veces durante el traslado procesional el Día de la Cruz, desde el Camino Madrid hasta la calle Antonio Machado y desde la Gran Vía Juan Carlos I hasta la Subida a la Ermita, la melodía agita el alma de los más devotos. Ya se interprete por la Banda Municipal de Cieza sobre las abarrotadas calles de la ciudad o se eleve como un murmullo entonado por los vecinos, el estribillo siempre empieza con la misma frase que los ciezanos han cantado durante generaciones. Es la loa al Santísimo Cristo del Consuelo: "Cristo bendito gloria de Cieza, dulce consuelo del corazón".  Frente al secularizado mundo moderno, los fieles exploran las raíces de su fe para reafirmarse en ella. Todo lo que somos los ciezanos, todo lo que hemos sido a lo largo de los siglos, se compendia en ese Crucificado.