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El homenaje al escudo de Cieza evoca el día que sacudió la villa y el lema que lo plasmó para la historia

Cieza.es | 5 de mayo de 2019 a las 12:20

Muchos años llevan los miembros de las Fiestas del Escudo 'La Invasión' celebrando el Homenaje al Escudo de Cieza en la antesala de las celebraciones de moros y cristianos. Ni un año han faltado a esta cita junto al Ayuntamiento de Cieza desde que la Hermandad de San Bartolomé promoviera este acto, sabedores todos que gran parte de lo que son y tienen hoy estas fiestas es fruto de los hechos históricos del 6 de abril de 1477. Las brasas de un suceso real sirvieron para componer el lema del emblema municipal que hunde sus raíces en el saqueo de la villa por las huestes del rey granadino Abul-L-Hasan. Este ejercicio de llevar a la memoria lo que de ella se guarda en el corazón es un ejemplo del orgullo de los ciezanos. Con el paso de los siglos, el lema de la ciudad 'Por pasar la puente nos dieron la muerte' se ha convertido en un símbolo para quienes no sólo es un recuerdo de su sacrificio, sino también un motivo de reconciliación.

Cuatro de mayo de2019 en las inmediaciones del Puente de Hierro. Ya se ha colocado la corona de laurel y pronunciado los discursos. Los presentes en el monumento al Escudo de Cieza permanecen en silencio. Por un momento, el metal oxidado del emblema municipal resplandece en la puesta de sol. Allí, la Hermandad de San Bartolomé y el Ayuntamiento de Cieza recuerdan de nuevo cómo una madrugada de Pascua de 1477 dio paso a una mañana dominical de horror en la que varios cientos de ciezanos encontraron la muerte o el cautiverio. Y cómo aquello cambió sus vidas para siempre. La villa no disponía de defensas amuralladas ni castillo o casa fuerte, de manera que la población estaba indefensa y, por otra parte, confiada en las treguas firmadas por los reinos de Castilla y Granada. Para los supervivientes y descendientes de los que sufrieron el asalto, éste significó un verdadero hito en el acontecer de los últimos años de la Baja Edda Media.

Los hechos históricos del 6 de abril de 1477 dejaron honda huella en sus habitantes y unióa la villa en un sentimiento común de ultraje. A ojos del rey granadino Abu-L-Hasan, el pueblo de Çieça parecía desprotegido y un blanco fácil para atacar. Esta situación dio a las hordas nazaríes la confianza para actuar. La venganza fue el motivo. Y es que el desencadenante del ataque fue una acción previa, de pillaje, del adelantado mayor del Reino de Murcia, Pedro Fajardo. Los historiadores dicen que la finalidad del saqueo y destrucción de la villa no sólo era asestar un golpe al enemigo, sino también obtener un beneficio económico por el rescate de los prisioneros capturados. "Aprovechando el efecto sorpresa, Abu-L-Hasan arrasó la villa: mató a decenas de personas, quemó las casas y se llevó prisioneros a todos los vecinos que quedaron vivos, desde el comendador hasta los niños, en total unas 500 personas", afirma la historiadora Isabel García.

Con un ejército de hombres a caballo y a pie, y con el caudillo de Granada a la cabeza, llegó toda la tragedia aquel día. La población respondió empuñando armas, conteniendo el avance de las tropas por el puente y resistiéndose en el llamado cortijo, el edificio más importante a falta de fortaleza. Todos los moradores de la villa acudieron a luchar psicológicamente dispuestos a morir. Como cabeza de reino, la ciudad de Murcia se volcó en sus muertos, moribundos y desaparecidos. Al día siguiente del saqueo, el escribano plasmó por escrito los hechos y el concejo de Murcia decidió comunicar la noticia a los Reyes Católicos. El balance de víctimas cristianas fue de 80 muertos. Durante los días siguientes a la tragedia, el 12 de abril el concejo de Murcia suscribía un acuerdo con el de Jumilla para hacerse cargo de los bienes de los ciezanos cautivos. Por su parte, la reina Isabel nombró embajadores para tratar la devolución de los cautivos con el Reino de Granada.

También se ordenó a los recaudadores de impuestos reales que no cobraran tributos reales a los vecinos de Cieza que iban a Granada con dinero o bienes para rescatar a los suyos. Al año siguiente, los Reyes Católicos dieron licencia a los ciezanos para pedir limosna durante dos anualidades y emplearla en el rescate de los prisioneros. En Cieza permanecía el persistente recuerdo de un día de fuego y muerte heroica. "En estos días resurge en nuestros corazones el recuerdo de los ciezanos a los que aquel fatídico día 6 de abril de 1477 se les arrebató cruelmente las vidas. Hoy, como siempre, en el mes de abril, sentimos vuestra presencia". De este modo arrancaba uno de los actos protocolarios que sirven de preludio a las Fiestas del Escudo 'La Invasión', el homenaje al escudo, con un breve discurso de homenaje flanqueado por los estandartes y pendones de las diferentes agrupaciones moras y cristianas.


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