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Un empuje por hacer revivir las fiestas de barrio

Cieza.es | 2 de mayo de 2019 a las 12:36

Hay quienes echan de menos unas fiestas de barrio más a la vieja usanza. De los festejos de otros tiempos habrá quienes recuerden las noches de verbena a ritmo de pasodoble. Otros se acordarán de las calles engalanadas por los propios vecinos. Si hay alguien que recuerda aquellas vivencias de otra época es, simplemente, por desconocimiento, y esos tienen la oportunidad de romper esa morriña sorprendiéndose con las fiestas de hoy. Y es que la Asociación de Vecinos de San José Obrero ha conseguido en los últimos siete años romper con la nostalgia, negar que todo tiempo pasado fue mejor. Sin embargo, hay cosas que siempre permanecen intactas. La visión y los aromas de un fuego de leña en el que se está preparando un arroz con conejo y caracoles son muy difíciles de describir y de olvidar. Inevitablemente la memoria indagará en los más profundos y emotivos recuerdos de la infancia. Las fiestas de barrio son una excelente disculpa para degustar este típico plato ciezano, identificado tradicionalmente con las reuniones familiares y de amigos.

Si las noches junto a la plaza de toros La Deseada siguen estando arropadas por actuaciones musicales, el placer fue esta vez para los vecinos que quisieron salir a mediodía a tomar el aperitivo o incluso comer fuera de casa. El recinto, habilitado con mesas y sillas en el parque anexo al coso, al igual que ocurrió en la primera velada de la noche anterior, estaba abarrotado de personas que esperaban ansiosamente probar las tapas elaboradas por la tasca de la asociación de vecinos. Pero lo que más esperaban los que se dieron cita este miércoles en los aledaños del parque junto a la calle La Paz era sin duda el momento en que los primeros arroces con conejo y caracoles hicieran su aparición. Esta manera de reunirse para comer en grupo es uno de esos espacios habituales en este tipo de fiestas y un lugar de encuentro de familiares, amigos y vecinos.

Y en este sentido, pese a las reducidas dimensiones y aparentes incomodidades, no falta nada, ya que los cocineros siempre se afanan por tener todo lo necesario para preparar la comida y ofrecer aquello que demandan sus comensales. Por citar un ejemplo, si alguien no tiene algo para picar, sepa que aquí podrán encontrar un tomate 'partío' con olivas de Cieza y tallos o un montón de habas con bonito. Pero no sólo se pueden degustar platos pocos elaborados, también tiene cabida una serie de exquisiteces que han sido preparadas en los hogares como la pipirrana, el zarangollo o la ensalada murciana. A todo ello un sinfín de quintos de cerveza en los que perder el paladar mientras el arroz se cocina a unos metros. Beberse un quinto es más que un acto social: es la expresión concreta de un carácter, de una forma de vida.

Por eso, es de ley rendirle el homenaje que se merece al arroz con conejo y caracoles por formar parte de la tradición y de la vida de los ciezanos. Para saborear lo especial que es en un día tan señalado para los vecinos de esta barriada. Tanto el recipiente en el que se hace el arroz como el tipo de fuego que se utiliza para cocinarlo imprime carácter al plato. Para Manuel Pérez, vecino del barrio y miembro del Camino Neocatecumenal de la parroquia de San José Obrero, el único truco para que esté sublime es, primero la materia prima y después el tiempo por delante para hacerlo. "No es difícil, pero sí hay que mimarlo", asegura. Algunos de los fallos más reseñables en una paella son el punto de cocción del grano de arroz, demasiada variedad y cantidad de ingredientes o la excesiva cocción de la carne.

Vuelta a los orígenes con unas fiestas de barrio que sirven para estrechar lazos entre los ciezanos y mejorar la convivencia vecinal. Así son las celebraciones en honor a San José Obrero que, aunque modestas y sin grandes actuaciones, guardan toda la esencia de los viejos festejos que se hacían en los años 70 y 80 del pasado siglo XX, recuperando los juegos populares, el folclore de toda la vida y las tradicionales noches de verbena. La nota de color vino de la elección y coronación de las reinas de honor de las fiestas, así como la lectura del pregón de fiestas a cargo de Dolores García Martínez en recuerdo a su marido, un vecino muy querido en el barrio como era Francisco Moreno Yepes, que siempre será recordado por 'Paco el de la tienda'.


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