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Un traslado de San Pedro Penitente que sigue despertando la fe de los ciezanos desde la sobriedad y la emoción

Cieza.es | 6 de abril de 2019 a las 13:18

Eran las 21.00 horas. La noche era fresca; en el cielo, un gajo de luna. Cuando terminó de desatarse el aguacero como un alivio gris, la oscuridad reposaba. Varios cofrades de la directiva se habían vestido de negro riguroso, pero la mayoría llevaba la túnica azul, que el penúltimo viernes de Cuaresma es el signo inequívoco de que la Cofradía de San Pedro iba a proceder al traslado procesional de su imagen titular. Mucho antes de acabar la misa en sufragio por los hermanos difuntos, la gente se apresuraba por las calles aledañas a la iglesia de Santa Clara, intentando buscar el mejor sitio para resguardarse de las últimas gotas de agua y esperar la salida. Los vecinos saben que deben llegar pronto para ocupar los mejores lugares. Si llegan tarde, se arriesgan aque las aceras estén ocupadas. Conviene recordar otra cosa: la Agrupación Musical 'Averrores' de OJE Cieza imprime emoción al momento de la aparición de la talla de Palma Burgos. En la penumbra del templo los nazarenos se movían como cardúmenes, organizándose en filas, arremolinándose en torno al majestuoso trono cincelado por manos divinas. En lo alto de sus cuatro cuerpos, la fe tallada en madera.

 Los ciezanos tienen percepciones diversas sobre el trasladoprocesional de San Pedro Penitente desde la iglesia de Santa Clara hasta la Casa-Museo de la Semana Santa. Para unos no es más que la antesala del pregón de Semana Santa; para otros, una procesión en toda regla por el despliegue que hace la cofradía que preside Amparo García. Muchos la comparan con la noche del Viernes de Dolores. Algunos ven en ella la oportunidad de hacer más llevadera el tiempo de espera de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús.

Tras la celebración de una misa en sufragio por las almas de los hermanos difuntos oficiada por el sacerdote Dimas Ortega, una comitiva alumbrada por velones precedía a esta talla barroca, de acentuado y emotivo dramatismo, que salió a las 21.20 horas del templo de Santa Clara hacia la calle Juan José Ayala y enfiló hacia José Martínez Caballero, para después atravesar la calle Antonio Machado, recorrer Ramón y Cajal hacia Cadenas, y terminar pasando por Barco y Cánovas del Castillo hasta la Casa-Museo de la Semana Santa de Cieza.

La salida fue uno de los momentos de mayor expectación con la participación de una banda de cornetas y tambores, en concreto la Agrupación Musical 'Sones de Pasión' de Cieza. Entre los muchísimos detalles de la comitiva volvía a llamar la atención del público el incensario realizado en bronce fundido y de acabado dorado. La Agrupación Musical 'Averrores'de OJE Cieza cerraba el traslado del santo apóstol que está situado en el cuarto cuerpo del trono de estilo neobarroco realizado por José Carlos Rubio Valverde. Se trata de un trono de 'carrete' tallado en madera de cedro y acabado en charolado de tono caoba.

En la presidencia del cortejo, además del párroco de Santa Clara y de los representantes de la cofradía, entre ellos, su presidenta Amparo García, desfilaron el alcalde de Cieza, Pascual Lucas; el presidente de la Junta de Hermandades Pasionarias, Joaquín Diego Gómez; el Nazareno del Año, Antonio Lucas, y el pregonero de la Semana Santa, Antonio Morales, entre otros. La imponente talla de Francisco Palma de Burgos desfilará el próximo Miércoles Santo en la Procesión General. Tras muchas semanas de Cuaresma, marcadas por los actos de las cofradías y hermandades ciezanas, cuando por fin se vuelven a encender las velas del trono de San Pedro, la gente vuelve a sentirse feliz, tranquila y en paz.


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