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Creatividad ciezana a orillas del Segura

Cieza.es | 11 de marzo de 2019 a las 11:58

Son lugares que no figuran en las agendas de exposiciones de arte, algunos situados fuera de los itinerarios habituales, pero están ahí. Uno de ellos en el Paseo Ribereño porque su vocación es fluvial. Es uno de los mejores exponentes de molinos hidráulicos, completamente restaurado y convertido en museo municipal, a menudo fuera del ángulo de visión de vecinos y visitantes. Ningún lugar para asomarse al patrimonio etnográfico de Cieza como el Molino de Teodoro o Cebolla, en la margen derecha del río Segura, adonde se llega desde el casco urbano a través del Puente de Hierro. Pero la innovadora apuesta por los contenidos culturales, orientados a exposiciones de arte, lo marca sin pausa desde hace dos años la Concejalía de Museos, que mantiene viva la muestra colectiva de artistas locales 'Arte corriente y moliente' en el mismo molino harinero.

Las estancias destinadas a la molienda y a la vivienda del molinero aproximan al visitante la idea que el Ayuntamiento de Cieza tiene del edificio como espacio para exposiciones de arte y acicate para el acercamiento de visitantes, a través de una propuesta cultural con enorme futuro dentro de la programación del plan turístico Floración. El inmueble, pequeño pero acogedor, destila aroma de trigo y centeno, y un sosiego huertano únicamente perturbado por el gorgoteo del agua de la acequia. Como un remanso de paz, es gozoso asomarse al sol de mediodía y admirar desde una de sus pequeñas ventanas las vistas del pueblo o recrearse con la maquinaria original del viejo molino. Más gozoso aún es recibir el agasajo en la planta baja de los pintores ciezanos, desvividos por hacerle la estancia más agradable al público durante la inauguración de la muestra colectiva. La dulzura de un trato familiar que recibe a las personas como amigos antes que visitantes. De vez en cuando ellos explican sus obras y uno siempre se hace la ilusión de que va a encontrar algo especial.

Lo han conseguido con una cuidada colocación de las obras. El resultado es una exhibición de cuadros, de distintos formatos y técnicas, que respeta el entorno museográfico en el que se encuentra. Y es este equilibrio el que confiere a la propuesta 'Arte corriente y moliente' su carácter excepcional. Cada una de las estancias, incluido el hueco de las escaleras que dan acceso a la planta superior, es distinta. Se han escogido los espacios de acuerdo con sus dimensiones y su luminosidad. La propuesta es una selección representativa de 35 artistas locales, la entrada a la creatividad contemporánea de Cieza. La idea de llevar a cabo esta experiencia nació el año pasado, y esta edición ha comprometido a más autores. Si notables son las pinturas expuestas, no le andan a la zaga las fotografías, aunque predominan las primeras. Todos ellos tienen la generosidad de prestar sus obras para que los espectadores tengan la oportunidad de verlas en un espacio tan bonito y disfrutar de ellas.

Aurora Montoya Lozano, Paco Mas Gómez, Pascual Lucas Motellón, María Joaquina Sánchez Dato, Marga Lozano, Tete Lucas, Isabel Rodríguez, Carlos J. lucas, Antonia Fernández Bernal, Jesús Moreno Guardiola, Juan Abellán Juliá, Mari Ángeles Sáez, María Bernal, José Ato, Buitrago Puche, Ana Buitrago, Felisa Gómez, Valentina Rous, José Alejandro Verdejo, Pedro Camacho, Manuel López, Lorena Martínez, Antonio Moreno, Vanessa Rojas, José Víctor Villalba, y Valeria Martínez. Y es que buscan la emoción en el observador, que en su contemplación pueda tener una vibración interior que le ayude a cambiar su percepción de la vida, porque el arte es un camino hacia el conocimiento y lo que le une al artista es la búsqueda de constante de la belleza. Un complemento ideal a las pinturas es la observación de los enseres y aparatos del molino. La simbiosis mágica de un edificio del siglo XIX con la creatividad contemporánea. Lo tiene todo para sorprender a la gente. El Molino de Teodoro o Cebolla seduce más que nunca, y lo hará hasta el 31 de marzo.


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