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Raventós, fiel a un estilo para expresar sus reflexiones en torno a la existencia, de realidad y fantasía

Cieza.es | 22 de enero de 2019 a las 12:16

La exposición de pintura que ahora puede verse en la galería Efe Serrano revisa una mínima parte en la producción de la artista catalana y está dividida temáticamente en paisajes urbanos, marinas y bodegones clásicos de instrumentos musicales.

"Siempre me he sentido muy libre para crear", declaró la artista María Assumpció Raventós i Torras (Barcelona, 1930) a su entrada a la galería Efe Serrano para asistir a la inauguración de su primera exposición en Cieza. Llegada directamente de Sant Sadurní d'Anoia, donde tiene su estudio, volvía a reencontrarse con Francisca Serrano el pasado 28 de diciembre con ocasión de la presentación de 27 obras de esta creadora plástica, que ha obtenido diversos premios tanto en su faceta de pintura como por sus trabajos de grabados y tapices.

En esta muestra la mayoría de las obras están realizadas sobre tabla e incluyen técnicas mixtas que permiten al espectador observar el absoluto dominio por parte de la autora de las texturas y los olores que debe emplear en cada momento para provocar las sensaciones deseadas. Los lienzos están divididos temáticamente en paisajes urbanos, marinas y bodegones clásicos de instrumentos musicales. En este sentido, llama la atención la sala dedicada a estas composiciones que representan objetos inanimados hechos por el hombre.

Cada uno de los cuadros de Raventós aparece sin rastro de presencia humana, pero contienen elementos dramáticos suficientes que obligan al visitante a involucrarse en ellos para tratar de percibir o desentrañar su significado. Un claro ejemplo son las marinas. En tonos azules, verdes, blancos y negros, estas composiciones cromáticas incluyen veleros que inducen a la trascendencia (la nave que se aleja para siempre, la eternidad), pero los colores vivos contrastan con ese sentimiento dándole al cuadro un sentido poético.

Al final, todas las obras, incluidos los paisajes urbanos que conectan con iconos arquitectónicos norteamericanos muy conocidos, responden al mismo espíritu, a la misma intención pictórica. Con una larga experiencia a sus espaldas como pintora, grabadora y tapicera, Raventós sigue aún en activo como una de las más longevas figuras de la pintura catalana. Ello no le impide, sin embargo, aparecer en sus inauguraciones o asistir a actos de reconocimiento. Y es que sigue siendo una persona muy admirada por su fecunda obra y su incombustible vitalidad.

Cabe recordar que esta mujer, cuyo apellido está vinculado al cava, estudió en la Escuela de Bellas Artes de Sant Jordi de Barcelona, donde ejercería después de profesora de dibujo. Inicialmente se dedicó al grabado, y luego a la creación tapicera como miembro preeminente de la Escuela Catalana de Grau-Garriga y Susana Rolando en Sant Cugat del Vallès. Raventós se inició en la técnica del alto lizo, el telar y los materiales textiles y experimentó técnicas no habituales que condujeron, mediante la inserción de relieves, volúmenes, flecos, nudos, cortes y protuberancias de influencia cubista y expresionista, a una expresión tridimensional cercana a la escultura.

Durante los años 1990 volvió a dedicarse a la pintura, consistente en masas de color sutilmente dispuestas. Ha expuesto en Estados Unidos, Francia, Suecia, Japón, Italia, Alemania, Suiza, Mónaco y Bélgica, entre otros países, y ha obtenido el primer premio de grabado de la Exposición Nacional de Bellas Artes (1971), el premio Ciudad de Barcelona de grabado (1973), la medalla de oro del Círculo de Bellas Artes de Madrid (1976) y el Salón Internacional de Marsella (1983), el premio del 2 º Mini Print Internacional de Cadaqués (1982), premio a la Bienal Internacional Textil de Bratislava (1987), y la Cruz de San Jordi en 1991.


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