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Carlos Piñana consuma el feliz matrimonio que con su guitarra viven Museo Siyâsa y público

Cieza.es | 28 de diciembre de 2018 a las 18:31

Espacios llenos de propuestas con superficies en las que se exponen pinturas como si de un gran contenedor de cultura se tratara. Son las salas del Museo Siyâsa, en las que, además, se puede disfrutar de una importante colección de patrimonio arqueológico e histórico de Cieza. Un equipamiento público en el que durante la Navidad se puede contemplar el belén municipal, optar por acudir a talleres de pintura y dibujo o asistir a visitas teatralizadas que allí se programan. Así, vecinos y visitantes se citan diariamente para recorrer sus instalaciones en las que cada día se vive la misma imagen llena de vida. Todo, con el marchamo de máxima calidad que encierra la programación 'Diciembre en el Siyâsa', con el fin de reforzar la relación entre el museo, la cultura y la ciudadanía. La última propuesta, la exclusividad de disfrutar de un concierto gratuito del guitarrista Carlos Piñana en un marco incomparable como es la sala de exposiciones temporales.

Así es el público del Museo de Siyâsa, el que no se pierde la inauguración de una exposición de arte, pero también el que no falta a una conferencia o a la presentación de un libro; y el que disfruta hasta las lágrimas con un concierto de Carlos Piñana (Cartagena, 1976). Ya ocurrió la primera vez hace un año dentro de la programación del Día de los Museos. De nuevo desplegó entre nosotros el duende que nos acerca un poco más al flamenco, y lo hizo esta vez acompañado por Ricardo Rodríguez y Antonio Martínez, alumnos de guitarra flamenca del Conservatorio Superior de Música de Murcia.

En su primera actuación recibió excelentes críticas, y éstas se repitieron anoche. Quienes se acercaron por el museo se encontraron con algo más de cincuenta minutos de concierto de expresión crecida, mayúscula. Su aparición se convirtió en un éxito que el público aplaudió con generosidad. Efectivamente, no era la primera vez que estaba en Cieza, ni siquiera en el museo de la calle San Sebastián, cuya sala de exposiciones temporales se transformó en un lugar casi mágico, contribuyendo con ello a revitalizar la escena cultural local.

El virtuosismo, la elegancia, la expresividad... Son algunas de las sorprendentes características del guitarrista cartagenero cuya labor artística en torno al instrumento que domina y al género que lo apasiona -el flamenco- quedó de manifiesto en el recital. En su intervención tiró de repertorio propio para poner de relieve que se encuentra en su mejor momento de madurez. Y es que el primer catedrático de Guitarra Flamenca de la Región de Murcia y uno de los primeros del mundo tiene mucha música por hacer. Porque es artífice de una de las carreras musicales más importantes del país.

Este mismo jueves por la noche rubricó un hecho poco frecuente, y es que su genialidad como artista apareciese junto a dos de sus alumnos de tercer curso del Conservatorio Superior de Música de Murcia. Tan a gusto se encontraba Piñana en Cieza que, tras arrancar la velada con un zapateado virtuoso y de gran lucimiento, tuvo la generosidad de ceder el protagonismo a sus acompañantes. A su modo de ver, "esta noche quiero ser el telonero de mis alumnos. Ellos son los verdaderos protagonistas de este concierto".

Para abrir boca, y antes de pedir la presencia de sus jóvenes pupilos, entonó los acordes de una taranta de su tierra natal donde el flamenco es arte y cultura y parte de la historia e identidad de la Región de Murcia.  Tuvo ocasión de recordar que es nieto del patriarca de los cantes mineros, Antonio Piñana (padre), hijo del guitarrista Antonio Piñana y hermano del cantaor Curro Piñana. Ya con el público embelesado y completamente entregado, el guitarrista llamó a Rodríguez y Martínez y se arrancaron con la rumba 'Hacia Oriente', perteneciente a su álbum 'Rubato' publicado en 2011.

A partir de ahí, el concierto pasó a manos de Antonio Martínez que comenzó con un toque por granaína, impecable en su acercamiento al tema 'Reflejo de luna' del universal maestro Paco de Lucía. En su segunda interpretación echó mano de 'Guajirón (Guajira)' compuesta por el propio Carlos Piñana. Por su parte, Ricardo Rodríguez tocó con plenitud tanto una malagueña como una bulería compuestas por él mismo. Ambos estuvieron técnicamente muy seguros y se ganaron el favor del público que le ovacionó con especial cariño e intensidad al final de sus respectivas actuaciones.  


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