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Ana Caballero: "En 1979 era plenamente consciente de que estaba abriendo el camino a otras mujeres"

Cieza.es | 10 de agosto de 2018 a las 12:55

Cuando la melancolía encuentra a alguien, los recuerdos y la visión de la vida se transforman. Surgen preguntas nuevas y las de toda la vida toman otro cariz. El lugar donde aparece la melancolía es crucial. Ana Caballero Fernández, Anita la Comadrona, (Cieza, 1924) se topó con ella en el aula de la Fundación Cajamurcia una tarde del 11 de marzo de 2011 y el tiempo echó a andar hacia atrás. Quienes tuvieron la suerte de asistir a su homenaje aún estaban emocionados al terminar el mismo. Un caudal de admiración y respeto que se desbordó en un acto organizado por la Asociación Mujeres por la Igualdad y Juventudes Socialistas de Cieza. Fue un momento muy especial, no solo por la afluencia de público, sino también porque sus palabras llegaron al corazón de cada uno de los asistentes. Con su manera de comunicar, reposada, cálida y esperanzada, llevó de paseo al público por su vida, desde aquellos inicios como ayudante de la matrona María Pilar López (Cieza, 1919-2006) hasta formar parte de la primera Corporación municipal democrática de la ciudad tras la dictadura franquista. Fue su última aparición pública.

Ella, una mujer denatural apacible y amable, presume de haber vivido buena parte del convulso siglo XX y lo hizo en su integridad, en todo lo que hubo de ilusiones y grandeza, pero también en lo que hubo de miserias. Era hija de una familia de mujeres fuertes, poco dinero y hombres ausentes. Se autodefine como una luchadora demócrata y ante todo una "socialista recalcitrante". Así lo recoge el archivo sonoro de Radio Cieza Emisora Municipal durante el homenaje que propició ese gozoso reencuentro. Resultaba difícil no dejarse cautivar por una personalidad como la suya. Al fin y al cabo, y como muy bien se encargó de apostillar en su respuesta, "nunca he negado lo que era. Todo el mundo losabía".

En la vida de la mayoría de nosotros no suele haber un momento concreto que marque nuestro destino para siempre. En la de Ana, sí. Conoció la tragedia de la guerra civil y la represión de la dictadura franquista a través de su padre, quien estuvo encarcelado siete años y sufrió destierro. Confiesa que dio el salto a la política municipal "por dignidad a mi padre. Él se merecía que yo fuera concejal y se sintió muy orgulloso de ello". En sus recuerdos y vivencias, con sus alegrías y sus reveses, se siente constantemente como telón de fondo ese terrible peso de la dictadura franquista en la vida cotidiana.

Como todas las personas, Caballero es un poliedro de muchas caras, aunque en el fondo de la mayoría de ellas palpitan los mismos intereses, los mismos pensamientos. Como matrona y como mujer socialista, como luchadora por la libertad, siempre es posible encontrar en ella a la mujer íntegra, dotada de una ética sólida y dispuesta a defenderla a cualquier precio. Su vida refleja uno de los bienes más preciados para todos los que militan en la honestidad. Y es que hace comprender los motivos de una merecida admiración. "Siempre viví de mi trabajo, y jamás cobré cuando he ejercido algún cargo público, pues, como dijeantes, no dejé mi profesión hasta que me jubilé".

Sabe por experiencia que el concepto que una persona tiene de la política puede cambiar conforme madura. Cuando ella tomó la decisión de dar el salto se convertía en una de esas ciudadanas que recuperaban las administraciones públicas tras muchos años de expulsión ilegítima e inmoral, vecinos hasta entonces perseguidos o malvistos durante aquellos cuarenta ominosos años. Por ello, no duda en destacar que "el mejor momento que me tocó vivir fue, sin duda, la instauración de la democracia en nuestro país después del régimen de Franco". Y es que su llegada no sólo fue el síntoma del adiós definitivo a una etapa negra, sino la eclosión de vientos de libertad para millones de españoles que la desconocían.

El amor de la que fuera presidenta de la junta de gobierno del Hogar de la Tercera Edad de Cieza por su profesión era inagotable. Tuvo una vida llena de inspiración y espíritu de servicio a su pueblo, especialmente esas capas más débiles de la sociedad. De esa inclinación brotó pronto su solidaridad con las personas más desfavorecidas. Con una vida marcada por su oficio de comadrona, que ejerció durante más de 40 años, Caballero desgrana simpáticas anécdotas vividas junto a sus recordados padres. A Caballero se le humedecen los ojos cuando le mencionan a sus padres y también recuerda emocionada la muerte de uno de sus hermanos, "uno de los momentos más duros de mi vida".

Ella no sólo se convirtió en la primera mujer concejala de Cieza, sino que reivindicó el papel de la mujer en la política municipal. "En ese momento histórico que supuso la constitución del primer ayuntamiento democrático era plenamente consciente que estaba abriendo el camino a otras mujeres". Durante la legislatura 1979-1983 asumió la Concejalía de Sanidad, consiguiendo hacer realidad la construcción del primer centro de salud del municipio. En la actualidad ostenta el cargo de presidenta de honor del PSOE de Cieza. Caballero iniciaba su etapa política buscando contribuir a su comunidad, y la terminó inspirando a otras ciezanas de su época.

Aunque no sintió "rechazo por ser mujer", la realidad es que estaba sola con los otros veinte compañeros, todos hombres, que conformaban el Consistorio ciezano en ese momento. Ser parte activa en la política municipal era jugar un papel importantísimo en uno de los momentos clave de la transición española. Despuésde todo, su profesión había sido su primera gran pasión y llegó el momento de concentrar todas sus energías en la política municipal. Sus compañeros de bancada, sus colegas de partido, quienes tanto aprendieron de su palabra y de su ejemplo, quedaron huérfanos con su retirada de la política activa.

En la actualidad decenas de miles de mujeres en Occidente se abrochan cada día el pantalón sin darle más trascendencia que cualquier hombre. Pero emplear esta prenda no siempre estuvo carente de connotaciones y, aún hoy, todavía se lee como un símbolo de poder, fuerza o incluso irreverencia en algunos ámbitos. Porque la mejor prueba de la importancia política y simbólica del pantalón femenino es que, aún cuando las mujeres lograron la igualdad civil y laboral frente a los hombres, amplios sectores de la sociedad no aceptaban que se vistieran como ellos. Anita la Comadrona presume de haber sido la primera ciezana en usar esta prenda.

El pasado 28 defebrero cumplió 94 años y nadie sabe cómo ha sido. Pero ahí sigue este gran ser humano que fue capaz de "estirar del cuello a medio pueblo" y ser muy querida por sus vecinos. Que haya cumplido 94 años es motivo suficiente para que se le haga un reconocimiento por la tenacidad biológica y por su compromiso humano y social. Y es que ha sido una mujer independiente y decidida que rompió moldes en una época en la que resultaba una herejía oponerse a los valores tradicionales. Este artículo está hecho desde la admiración al personaje biografiado, desde la reivindicación de presentar en sociedad, en esta sociedad donde las generaciones más jóvenes desconocen su vida, a alguien que merece tener su sitio bajo este sol.

En la XXIX Semana de Cine Mágico, que se celebrará del 15 al 22 de agosto, el Cine Club La Linterna Mágika y el Club Atalaya Ateneo de la Villa han programado la proyección del documental 'Paseando con Anita la Comadrona', de Conrado Navalón, que fue grabado el 30 de noviembre de 2008 coincidiendo con los actos conmemorativos del Día Internacional contra la Violencia Machista."Nací el 28 de febrero de 1924, año bisiesto. Figuro inscrita en la parroquia de la Asunción, libro 71, folio 244, y en el Juzgado Municipal de Cieza en el libro 55, folio 189. Me eduqué en el Colegio Cristo del Consuelo, y acabé la carrera de matrona en septiembre de 1949".


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