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Manuel Ríos López, Cofrade de Honor de los Hijos de María, por su decidida vocación por la hermandad

Cieza.es | 12 de marzo de 2018 a las 11:08

Tarde o temprano, tenía que ocurrir. Manuel Ríos López y el galardón Cofrade de Honor de los Hijos de María estaban predestinados a encontrarse. Y eso ocurrió este sábado por la noche, cuando la Real Cofradía de Nuestra Señora de Gracia y Esperanza quiso reconocer públicamente la labor de un hermano que sabe mantenerse en la discreta retaguardia y hacer sencilla su vida y mejor la de los demás. La concesión de este reconocimiento le llega al mismo tiempo que atraviesa un momento de desolación personal, el sentirse desgajado de su mujer. Como dijo Antonio Morales durante la presentación, "estás viviendo tu año más difícil, incompleto, huérfano. Esta noche queremos arroparte y completar un poco ese gran vacío que ha dejado Angelita".

Manuel Ríos López recibió este sábado el galardón Cofrade de Honor de los Hijos de María con ocasión de la ceremonia religiosa y acto de entronización de Nuestra Señora de Gracia y Esperanza. El Cofrade de Honor del año pasado, Enrique Marín, fue el encargado de entregárselo en presencia del propio presidente de la Real Cofradía de Nuestra Señora de Gracia y Esperanza, Rafael Marín. Y lo recogió más emocionado que cuando llegó a la capilla del Monasterio de las Claras. Y es que no podía pensar en el acto que le esperaba por primera vez sin estar acompañado por su mujer. Se entiende el cariño con el que el público asistente acogió el nombramiento: Ríos pertenece a ese valioso grupo de cofrades que ha recibido un homenaje que jamás soñó.

Antonio Morales, presentador del acto, repasó su trayectoria cofrade y señaló que, ante toda consideración, "ha antepuesto su entrega al servicio de la hermandad", que hace llegar a sus hermanos con un oficio exigente. Morales valoró en el homenajeado su "trabajo, su ilusión y sus formas de hacer que siempre ha demostrado a lo largo de los años". El cariño recibido por sus hermanos pudo servir para ahuyentar el pesar, la tristeza, alejar por un instante la lágrima que quema y dejar en él tan solo la lágrima que goza. Ríos, extrañado y sorprendido, agradeció con tierna sonrisa y entre lágrimas la concesión de la distinción sin poder articular palabra fruto de la emoción que le embargaba.

Por otro lado, el presidente de los Hijos de María impuso la insignia de oro de la hermandad a Chencha Carrillo y a Rafael Salmerón, recitadores de la oración 'Stabat Mater' durante el acto de entronización de Nuestra Señora de Gracia y Esperanza. La cofradía rindió así homenaje al compromiso y la colaboración de Carrillo y Salmerón con una solemne ceremonia con la que ambos mantienen una estrecha vinculación. En la misma noche, la Virgen de Gracia y Esperanza fue traslada del Monasterio de las Claras hasta su casa-museo portada a hombros por las mujeres de la hermandad. El cortejo estuvo presidido por el vicepresidente de la Junta de Hermandades Pasionarias de Cieza, Francisco Penalva, y contó con la participación del pregonero y el Nazareno del Año de la Semana Santa de Cieza, Tomás Antonio Rubio y Manuel Pérez, respectivamente.


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