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Conciertos que engrandecen la Navidad

Cieza.es | 26 de diciembre de 2017 a las 19:59

En ningún lugar de Cieza, donde el 25 de diciembre siempre adquiere un cierto aire entrañable, puede un concierto de Navidad tener un marco más hermoso que en el altar mayor de la basílica de la Asunción. La Coral Ars Nova, acompañada por Brass Band, ofreció un recital bien construido con gran manejo de la sonoridad puesta al servicio de la profundidad religiosa. Y es que la música posee una forma de expresar la riqueza inconmensurable que nos hace personas entre personas.

Hablar de pasión no es exagerado; de hecho, es insuficiente para describir lo que Patricia Dato Carrillo siente por la Coral Ars Nova. Ella no es sólo directora del coro, sino su alma. Si de ella dependiera, habría dirigido el tradicional Concierto de Navidad celebrado este lunes en la basílica de la Asunción, pero en esta ocasión fue conducido por el director suplente Alejandro Molina Carrasco, quien cumplió con creces.

Año tras año, este evento se ha ido convirtiendo en una expresión artística de la Navidad ciezana y un referente de obligada asistencia para los amantes de la música. La respuesta de un público fiel puso en evidencia que la Coral Ars Nova, acompañada por Brass Band y el pianista Pedro F. Guardia Ortega, mantiene el nivel de fascinación apuntalado en los últimos años. El resultado fue placentero musicalmente hablando.

El repertorio lo abrió el célebre can-can de Offenbach 'Orfeo en los infiernos' bajo la batuta del joven director abaranero que rompió el hielo aportando oficio y concertando con claridad. Para el público que abarrotaba el templo fue difícil resistirse a la combinación de voces y metales, que resultó una delicia para el oído. Y esto solo acababa de empezar para recocijo de los asistentes.

De nuevo el coro y el grupo de metales se unieron para interpretar 'Gloria', de John Rutter, y mostrar al auditorio el resultado de muchas horas de ensayo. Y es que este grupo trabaja sin desmayo como la más ilusionada de las corales no profesionales. Es un bloque que no entiende de cansancios ni de circunstancias adversas. Así, voces e instrumentos hilvanados a la perfección para que Ars Nova brille por las alturas que actualmente habita.

La segunda parte del programa comenzó con la pieza de John Rutter titulada 'The Lord bless you and keep you', revestida de elegancia, y enseguida llegó 'Christmas lullaby', también del mismo compositor, que sonó con suficiencia. Continuó con la obra de Valdimir Vavilov 'Ave María' que, sellada con solidez por los solistas Manuel Moreno, Miriam Ortiz y Juana Alarcón, pasó como un rayo de luz por la basílica.

El recital siguió con 'Villancico de las campanas', una composición tradicional ucraniana, ejecutada con convicción musical. Lo mismo ocurrió con 'En la alegre Navidad', 'El abeto' y 'Blanca Navidad', villancicos que permanecen en la memoria de todos como la banda sonora de estos días tan señalados. Y es que no hay nada más bonito que escuchar algunas de las partituras más reconocibles y familiares de la Navidad.

El refinamiento con el que se interpretaron las obras encerraba el pálpito de esta celebración cristiana. Prueba de ello fue otro de los momentos sublimes: 'Noche de paz' que tuvo como solista al tenor Manuel Moreno. En el final, el director del concierto volvió a encontrar en los intérpretes, voces y músicos, al aliado perfecto por talento y calidad con un clásico como 'Adeste fideles'. El recital tuvo autoridad y acabó con rotundidad: la 'Marcha Radetzky'.


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