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Broche de oro en la despedida del descenso del cañón de Almadenes

Cieza.es | 3 de julio de 2017 a las 13:25

Bajo el epígrafe de 'Adiós, viejo amigo', la OJE de Cieza cerró oficialmente este fin de semana una de las páginas más brillantes de su labor en la ciudad. La organización puso este pasado sábado por la noche el broche de oro a una de las pruebas lúdico-deportivas más emblemáticas del sureste español a lo largo de más de tres décadas, el descenso del cañón de Almadenes en balsas rústicas.

El Teatro Capitol, abarrotado por más de 600 personas, acogió un acto multitudinario en el que se cerró lujosamente una parte de la historia de la ciudad, con un detallado repaso textual y videográfico a la trayectoria del descenso a lo largo de los años, y con el reconocimiento público a los cientos de personas que, durante este tiempo, han organizado, participado, apoyado, velado por la seguridad y difundido cada una de las ediciones: miembros de OJE, cañoneros de diversas partes de España, Guardia Civil, Policía Local, bomberos, radioaficionados, senderistas, patrocinadores y medios de comunicación.

Homenaje especial recibieron los seis pioneros que, con especial arrojo y gallardía, se adentraron por las aguas del cañón por primera vez con un espíritu ecologista pro río Segura. Nombres ya inscritos con letras de oro en la OJE de Cieza: Cristóbal Herrera, José Luis Saorín (Capi), José Buitrago (Algarrobo), Jesús Bernal (Zabalza), José Buitrago (Buitre) y José Camacho (Negro).

Igualmente, se tributó un sentido recuerdo al cañonero Fernando Ortiz, que perdió la vida durante la penúltima edición del descenso.

La emoción del presidente de OJE Cieza, Pedro Ríos, se hizo de nuevo patente en una velada en la que estuvo acompañado, entre otros, por el presidente de honor nacional de la organización juvenil, José Ignacio Fernández de Carranza; el presidente regional, Sergio Haro; el alcalde de Cieza, Pascual Lucas; el diputado nacional Teodoro García Egea, y el consejero de Turismo, Cultura y Medio Ambiente de Murcia, Javier Celdrán.

Tras el acto, hubo un 'minidescenso' de pocos metros en las aguas del Segura por parte de los pioneros y la inauguración de un monumento conmemorativo a la altura del Arenal del Río, donde tantos años tuvo la prueba su punto final. La noche se cerró con una cena y un concierto en el Balcón del Muro.


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