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Caridad Galindo: "Empezamos muy humildes, pero mira a dónde ha llegado el encuentro internacional de música"

Cieza.es | 5 de mayo de 2017 a las 12:47

Recuerda que la idea de este curso surgió hace ya mucho tiempo, "gracias a un antiguo alumno mío, Pablo Pino, nos pusimos a trabajar un día y a diseñar lo que tiempo después se convertiría en una realidad hermosa. Comenzamos muy humildemente el primer año con solo tres alumnos y fíjate hasta dónde hemos llegado".

Cuando el viajero amante de la cultura se adentra en los veranos del centro de Europa, va descubriendo no sin delectación diferentes festivales de música clásica que salpican el territorio cual otras tantas ciudades. No se puede olvidar la gravedad del 'Otello' de Verdi al nocturno aire libre en una plaza de Salzburgo en pleno mes de julio, las familias, con carrito de bebé incluido y mochila con cena, en un gigantesco auditorio de Múnich para escuchar la Filarmónica de Berlín o el inusitado 'Réquiem' Mozart entre estivales aromas florales de agosto en una plaza de Viena cuando se le presupone, con frío, bajo un cielo amenazante de lluvia o nieve.

Cuando el viajero amante de la cultura ha regresado a su pueblo durante los últimos nueve años de sus andanzas caniculares, sin ser tan pretencioso, en absoluto, y sin compararse con la excelencia de los citados eventos europeos, sí ha podido hallar aliviado un importante pálpito culto en los sucesivos encuentros internacionales de música y danza que convierten a Cieza cada verano en anfitriona de los mejores talentos de la docencia y la interpretación.

La cita, clausurada en su novena edición hace pocos días y cuya alma ha sido siempre la pianista y profesora ciezana Caridad Galindo Rueda, al alimón con su compañero Wibert Aerts, es ya imprescindible en el marco de las actividades culturales veraniegas de la Región de Murcia y enfila su décimo aniversario para el estío de 2014, lo que habla a las claras de su consolidación y repercusión no baladí.

"Nos hemos sentido muy felices de ver que, en esta novena edición, el número de alumnos no cesa de aumentar, unos cincuenta este año más diez profesores de diferentes puntos de España y del planeta, así como las especialidades que se imparten y se trabajan intensamente durante ocho jornadas. Especialmente contentos por el vínculo y las reacciones y relaciones que la música es capaz de suscitar entre los participantes que acuden a Cieza durante estos días".

Caridad añade que la marca docente que ha definido al encuentro durante casi dos lustros es que "hemos contado durante todas las ediciones con un profesorado muy fiel, procedente principalmente de países como Bélgica, Holanda y Méjico, además, por supuesto, de España. Ello ha propiciado una continuidad en lo referente a la calidad de las enseñanzas y un enriquecimiento constante de las relaciones humanas, que han sido intensas y calurosas, que han ido creciendo y creando un vínculo con alumnos y con el excepcional entorno del que gozamos aquí".

Recuerda que la idea de este curso surgió hace ya mucho tiempo, "gracias a un antiguo alumno mío, Pablo Pino, nos pusimos a trabajar un día y a diseñar lo que tiempo después se convertiría en una realidad hermosa. Comenzamos muy humildemente el primer año con solo tres alumnos y fíjate hasta dónde hemos llegado".

El espíritu que ha aupado durante todas sus ediciones al encuentro de música y no lo ha dejado caer ha sido "uno muy batallador, de lucha constante contra las numerosas vicisitudes que nos hemos encontrado por el camino. Pero, principalmente, el espíritu ha sido de ilusión por querer aportar lo máximo a los alumnos, a la ciudad de Cieza y a su ámbito musical".

Cuenta Caridad que "nueve años dan para mucho y han estado aderezados con multitud de anécdotas y, sobre todo, de momentos bellos e inolvidables como los conciertos, por ejemplo. Por otro lado, lo que ha hecho a muchos alumnos de fuera repetir año tras año ha sido la cultura ciezana, su ambiente y gastronomía y los enclaves históricos que han tenido la oportunidad de conocer y disfrutar. Ellos también han llevado el nombre de Cieza a algunos de los cenáculos más selectos de la música clásica por diferentes países del mundo".
En 2014 el décimo cumpleaños. "Lo afrontaremos con el espíritu creativo que nos ha caracterizado desde el principio y con el afán de superación y mejora. Tenemos una grata sorpresa para hacer muy especial la décima edición, pero no te la puedo contar. Guardaremos el secreto hasta el año que viene".

Así es que, el próximo estío, el viajero amante de la cultura, soñador de países y melodías, cuando regrese a su tierra un año más exhausto, buscando el perentorio y fresco descanso, lo hallará de nuevo en el remanso de paz y sonrisas que solo la música es capaz de proporcionar y, a buen seguro, se sentirá confortado por un aniversario sorprendente.