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Un canto a la belleza de la floración en Cieza

Cieza.es | 11 de octubre de 2015 a las 11:33

La floración en Cieza es un diamante en bruto por pulir. Y no será por la falta de atención de uno de sus principales valedores, Fernando Galindo, que suele volver a ella como las moscas al panal de su miel preferida, cada vez que cuenta con el más mínimo pretexto. Y ello quizá por el mayor de los motivos, porque es sobre todo un gran fotógrafo.

El acto que sirvió este viernes por la noche para presentar el libro 'Floración en Cieza' contó, entre otros, con la presencia del alcalde de Cieza, Pascual Lucas, y el concejal de Turismo, Antonio Moya, así como de los ediles de la Corporación municipal María Jesús López, Francisco Saorín y Juan Manuel Molina. También asistieron los presidentes de COAG-Cieza y FECOAM, Manuel Martínez y Santiago Martínez, respectivamente, y la exconcejala de Agricultura, María José García.

De anfitriones, actuaron Fernando Galindo y Bartolomé Marcos, autores de las fotografías y los textos de la publicación, respectivamente, acompañados por el presidente de la Asociación Cultural La Floración, Antonio J. Santos, cuya entidad creada para la promoción de este fenómeno primaveral ha editado este libro con la financiación de los fondos europeos del Plan Leader.

Galindo, que considera el primer libro de fotografía publicado sobre la floración en Cieza como un sueño hecho realidad, dijo que quiere "seguir con la promoción de este atractivo turístico, un filón inagotable". Tras la experiencia acumulada de más de veinticinco años retratando frutales en flor, es la contribución más importante realizada por este veterano fotógrafo. Eso le tomó algún tiempo, y mucho más conseguir el apoyo económico.

El libro evidencia que la importancia concedida a cualquier paisaje depende, ante todo, de los ojos con los que se contemple. Hay personas que lo ven, otras que no, y algunas que ni siquiera se molestan en mirar. Para todos ellos siempre quedará esta obra de 180 páginas que reflejan la belleza de este efímero acontecimiento primaveral. En palabras de Marcos, "es un hecho singular y maravilloso en la Región de Murcia, y un paisaje único en España".

También es una reflexión sobre las múltiples formas en que las personas perciben los lugares, o las fotografías de éstos y cómo se interrelacionan con ellos y entre nosotros. Las instantáneas de este volumen, muchas inéditas hasta ahora, han sido seleccionadas entre decenas de miles de imágenes de los archivos personales de Galindo. En opinión de Marcos, son una invitación a visitar estos maravillosos parajes del municipio de Cieza.

Las fotografías evidencian también cómo ha evolucionado el modo de captar este fenómeno natural, aproximándose a él con una mirada que sintoniza mucho más con la naturaleza. En otras imágenes, como las panorámicas, el trabajo de Galindo ha fomentado y perpetuado durante años el estereotipo turístico de la floración. El paisaje de frutales en flor, a veces tratado como un cliché, tiene una fuerza primaria que parece verterse a través del objetivo de la cámara y rebosar de las imágenes.

Con esta publicación una persona que no viva en Cieza puede descubrir la floración sin salir de casa. Con frecuencia, la fuerza del paisaje pude sentirse literalmente, como en el paraje de la Torre, donde montaña y huerta se funden. A veces son los cielos los que protagonizan las capturas fotográficas. Cada primavera, los frutales exhiben sus flores en una deslumbrante paleta. Días más tarde, el color se ha desvanecido. Como el azul intenso de un cielo de octubre o el naranja pálido de un atardecer, no se puede retener. Es posible que no exista un momento mejor que este para la contemplación de la floración en Cieza.

Y es que es una invitación a visitar maravillosos parajes, tanto agrícolas como montañosos, pero también a que el lector se plantee otras definiciones de lugar, conscientes de que el fotógrafo es un filtro subjetivo que decide lo que encuadra. Independientemente de sus inclinaciones, su pericia y su equipo, sólo muestra un fragmento de un lugar en un momento concreto.

Las instantáneas del capítulo dedicado a lo que denomina 'Manchas' son una muestra visualmente irresistible de la policromía exuberante en esa vasta extensión de territorio dedicada al monocultivo de frutales. En las estampas de esta sección -tomadas en grandes extensiones de regadíos- se aprecian incontables gradaciones de rosa, fucsia, blanco y verde. Una estampa multicolor, de tierras fértiles y paisajes montañosos que se pegan a la retina. La imagen, tan fotogénica, lleva ya décadas consolidándose, haciendo una ejemplar labor en lo que a promoción turística se refiere.